Explora un ecosistema virtual con Raudo

Ensamble audiovisual conformado por la artista visual Helena Garza y el músico Bernardo Pérez. RAUDO construye experiencias inmersivas en vivo generadas a partir de la exploración musical y arte en realidad virtual usando como herramienta principal Tiltbrush de Google. Charlamos por un rato con el dúo para discutir su visión artística. ¡Lee abajo!


¿Cómo es un día de trabajo para ustedes?
Empieza con un viaje a Muvlab, el espacio que nos ha acogido y nos ha facilitado muchas de las herramientas que ulitizamos. Ahí ensayamos. Entre la gente que trabaja ahí y nosotros montamos el equipo de VR, la estación de música y el sistema de sonido. Empezamos alguno de los dos a construir algo; un trazo, un color de ambiente, algún ritmo, y de ahí empezamos a desarrollar la pieza. Avanzan alrededor de 50 minutos de esta improvisación y nos detenemos a descansar, comer, café y platicar sobre lo que nos gustó y lo que deberíamos trabajar en la siguiente sesión. Regresamos a ensayar y repetimos el proceso teniendo en mente las observaciones que surgieron. Casi siempre son dos sesiones en un día porque por un lado, usar el equipo de VR tanto tiempo marea y desorienta, y por otro, el estar tan concentrado en la pieza cansa la mente.  

¿En qué se encuentran trabajando y explorando en este momento?
No hemos podido ir a practicar por la contingencia, pero sí hemos podido pensar más en cómo queremos que evolucione el proyecto (no llevamos ni un año trabajando en RAUDO), qué creemos importante incorporar al performance, cómo podemos adaptarnos a esta situación que no permite que participemos en los tipos de evento a los que estábamos acostumbrados. También el simple hecho de alejarse de las herramientas y la ejecución nos da perspectiva sobre cómo estamos trabajando, nos ayuda a pensar en los avances que ha habido, los vicios del proceso, si estamos contentos con lo que hacemos…

¿Tienen distintos medios para producir tu obra? Cual es su favorito?
Hemos trabajado de varias maneras hasta ahora. La improvisación en vivo, la producción de piezas en estudio y la instalación. La improvisación es lo que más hemos hecho. Es muy grato tener la respuesta de la gente tan inmediatamente, pero en realidad hemos disfrutado todos los medios. Intentamos adaptarnos a los lugares y situaciones y no circunscribirnos a ningún medio en específico.

¿Cómo saben cuando una pieza está terminada?
Depende del medio, pero generalmente son los deadlines los que nos orillan a darle cierre a una pieza. En la improvisación en vivo planeamos que el set dure alrededor de 50 minutos, pero igual tenemos que prestar atención a lo que está haciendo el otro para entender en qué punto se encuentra. A veces el ritmo marca la pauta, a veces el desarrollo o la complejidad de la parte visual. Justo este medio es el que dio origen al nombre del proyecto (raudo: que va a gran velocidad o que invierte poco tiempo o menos tiempo del que se considera normal en moverse o desarrollarse). 

¿Quién inspira su trabajo?
Refik Anadol, NONOTAK studio, Ryoichi Kurokawa, Four Tet, Javier Campesino, Gibrán Turón, Rafael Durand.

¿Cuál es el proyecto más atrevido o exhaustivo en el que has tenido que trabajar?
Onagra, que fue la instalación que montamos en Bahidorá. No imaginábamos todo lo que implicaba desarrollar la pieza. Sobre todo la parte de producción, montaje y operación. El que haya sucedido en un festival tan concurrido impuso condiciones difíciles: el hecho de tener el equipo a la intemperie, el clima, la logística del transporte, etc. pero terminamos muy satisfechos con la respuesta de la gente y con la experiencia en general.

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