Una conversación con Ricardo Luevanos

Todos las fotos son de Diego Navarro

Desde cuándo consideras que inició tu exploración cómo artista?

Mi exploración creativa comenzó —como seguramente les sucedió a otros creativos de mi generación—, cuando era adolescente y a partir del consumo de contenidos pop de la estética americana y japonesa, la cual fue decisiva para quienes crecimos entre los años ochenta y noventa.

En términos estéticos, creo que el inicio de mi estilo actual se da cuando descubrí el maximalismo y la superposición de imágenes. Fue así que comencé a recrear con el collage, el lápiz de color y el tratamiento de pintura digital la gráfica y composiciones visuales que conforman actualmente mi obra, además de establecer gamas de color que generen memorias.

Nos gustaría saber desde donde se empezó a construir este imaginario qué tienes? Como el uso de animales, de la naturaleza y elementos aislados de su contexto?

El origen de mi propuesta es la fascinación por la belleza de las imágenes y de las palabras. Tengo mucho interés por la anatomía humana y animal, por recrearla con mis propios recursos.

Por las similitudes en comportamiento que existen entre especies animales y nosotros como humanos, mi obra se basa generalmente en analogías. Son piezas que representan una situación personal, ó que he visto que sucede en mi entorno.

También he ido incorporando de forma progresiva a mi trabajo frases sueltas o enunciados que me ayudan a subrayar el sentido visual de cada pieza. En mi trabajo, la belleza naturalista y la técnica son dos elementos que me permiten comunicar el drama humano, el cual contrasto con mi estética visual recurrente.

Sabemos que has hecho distintas colaboraciones, ¿Cómo manejas este tipo de trabajo?

Siempre me ha gustado sumarme a colaboraciones de distintos ámbitos, porque me gusta la libertad de poder transitar entre espacios de arte y de consumo masivo comercial.

Es muy gratificante que mis imágenes estén en las prendas de cientos de personas y a su vez en la colección de un grupo más delimitado y exclusivo.

¿De qué modo implementas lo obtenido en tus proyectos o exploraciones personales?

Para mi hay dos vertientes: una emocional y una técnica.  Creo que una imagen puede tener una gran emoción implícita y parte de mis exploraciones abarcan siempre cómo expresarlo. El poder emotivo de la imagen es muy importante para mi.

En el aspecto técnico y de producción, mis piezas están logradas con piezografía, que es una técnica contemporánea de impresión por medio de pigmentos de archivo sobre papel 100% algodón libre de ácido, lo cual me permite que las impresiones sean fieles a lo que trabajo en pantalla y conservadas tienen a durar por más de 85 años; siempre cuido que el montaje y la selección de color de los marcos correspondan con la idea original de la obra. 

Trato de explorar distintos aspectos técnicos y formales, aunque tengo una línea muy marcada en mi obra, generalmente estoy en búsqueda de formas, conceptos y materiales que la enriquezcan.


La creación de esta exhibición inició desde antes del periodo de confinamiento, ¿piensas que algo cambió en las piezas que produjiste?

Esta es una serie que pensé desde mitad de 2019, la base siempre fue la misma, pero esta [La] etapa aislamiento añadió complejidad al proceso de creación, porque como a todo el mundo, la incertidumbre me inundó, así como la ansiedad por conocer qué nos depara el porvenir. A mi proceso creativo le añadí el afán por conocer el futuro para calmar la ansiedad. Me recomendaron buscar respuestas en un libro milenario que es conocido por ser el libro de las mutaciones, que se llama I Ching, el cual me ayudó a clarificar mi proceso mental y a calmar  mi necesidad de colonizar el futuro. Además de ser muy enriquecedor en términos personales, muchos de los textos que consulté me sirven como inspiración y fuente para las imágenes que preparé.

Hablas de la incertidumbre, pero las piezas que vemos nos dan pistas de certezas mediante el texto, ¿sientes que las palabras se revelan en las imágenes o por el contrario?

Justo algo que cambió en la creación de esta serie es que el libro me otorgó algunas certezas para aterrizar más la idea de la incertidumbre, el porvenir y el futuro incierto. Después de hacer el ritual de consulta, recuperé aquellas frases que creí podían ser también un bálsamo, o quizás un amuleto para quienes estuvieran experimentando esa ansiedad y esa necesidad de evitar el naufragio emocional.

Creo que el resultado de esta serie me permitió no sólo madurar el concepto inicial, sino descubrir nuevos procesos creativos que pueden también ser valiosos para quienes aprecian la obra. 

Al final, estas piezas son como galletas de la fortuna, tienen un mensaje oculto, que puede ser develado o no, como un ejercicio de libertad para que quien tenga la obra, decida si conserva su incertidumbre.

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